sábado, 10 de septiembre de 2016



REFLEXIONES DE UNA LOCA CUERDA


Se dice que del conflicto se aprende pues son esas las experiencias que ponen a prueba nuestras capacidades, valores, conocimientos y permiten hacer uso de nuestras herramientas emocionales para enfrentarlo, adaptarnos y superarlo.

Pero ese aprendizaje sucede cuando estamos alerta a nuestros sentimientos, reacciones, valores y errores, de lo contrario pasa inadvertido o sin significado porque aprender implica transformación. Por eso en el aprendizaje debe haber una disposición de cambio, conscientes que la evaluación nos las hacemos a nosotros mismos en respuesta con el entorno, no debe convertirse en competencia, ni es comparable a nadie, se trata de nosotros mismos con nosotros mismos y para ello hay que reconocernos imperfectos, humildes y sobre todo comprensivos con el proceso que emprenderemos.

Mirarnos implica poner en frente a un espejo que mostrará nuestras debilidades y fortalezas, nos confrontará con nuestros propios monstruos, nos lastimará pero también nos fortalecerá porque nos ayudará a sacar lo que sobra, lo que nos paraliza, lo que nos da temor. A cada quien le corresponderá un proceso diferente pues cada quien tiene vivencias, creencias y situaciones diferentes, por eso aprender del conflicto es un proceso individual y único aunque lo vivamos en colectivo.

Si algo limita el aprendizaje es la arrogancia, el creer que nos la sabemos todas, y no hay nada que aprender, nos pensamos sabios pero no siempre actuamos sabiamente, nos llenamos de teorías e ideales pero no las vivimos, ni las aplicamos, corregimos en otros lo que no corregimos en nosotros, y convertimos el proceso de aprendizaje en una competencia, en imponer nuestra razón sin aceptar la diversidad, nos volvemos hostiles y ofensivos cuando no se procede de la manera que se decide o se cree que debe proceder el otro, irrespetando la libertad que cada quien tiene para elegir lo que le parece o funciona mejor. 

Desde esta posición asumimos el rol de evaluador, del juez que juzga y condena a los demás y es aquí donde el conocimiento pierde validez, porque la transformación que se logra no es positiva, es impositiva, de pretende doblegar al otro y se gana el rechazo de los que son juzgados o condenados por el que se cree tener la verdad.

Cada quien vive sus procesos al tiempo que le corresponde, unos más lentos, otros con mayor alcance. Algunos necesitan explorar varias experiencias, varias teorías, a otros con una sola le basta para alcanzar el conocimiento que necesita para aprender y superar. Cada proceso es respetable y debe ser respetable, es un código de ética humano por tratarse de seres con características particulares, únicas, de experiencias diversas, nadie es igual, por eso, cada quien lo vive a su ritmo y manera. Por ello nadie tendría que ser juzgado, y nadie tendría el derecho de juzgar el proceso de aprendizaje que vive el otro.

Esto no solo le sucede al ser humano, también le sucede al colectivo, a los países en conflicto, depende de esa madurez para aceptar y reconocer tanto sus fortalezas como sus debilidades, de su disposición de cambio, del respeto colectivo a los distintos intereses, pensares y competencias de cada quien en comunión y convivencia con el otro, lo que hace complejo a ese proceso. 

El tiempo es sabio y de él necesitamos aprender a que todo tiene un tiempo. Asumamos los conflictos que vivimos desde la posibilidad de cambiar internamente solo así podemos multiplicarnos y activar un cambio positivo en el entorno que nos rodea, pero respetando el proceso de cada quien, ese podría ser el aprendizaje más valioso que podemos obtener.

domingo, 19 de junio de 2016




A LOS PAPÁS…

Hoy he leído en las redes sociales frases como “Mi mamá ha sido el mejor padre”, “Gracias mamá porque no me hizo falta un papá” o también quienes han alzado su voz y se pronuncian ante esas estadísticas que minimizan la labor de un padre y dan invisibilidad a quienes hacen de esta labor ejemplo y amor… desde el respeto por quienes hoy celebran el día del padre honrando a su madre, quien como la mía seguramente y con gran gallardía asumió la tarea de criar con esfuerzos, sacrificios y mucho amor y merece todos los honores y reconocimientos… Vale decir, que Madre es madre y Padre es padre, y ninguno de estos roles puede ser sustituidos por el otro…

La presencia o ausencia de alguno de ellos, dejará huellas permanentes en el camino de sus hijos, vacíos que no se llenarán, necesidades que no podrá cubrir el otro por más atención y cuidados que se hagan, seguramente lograrán sacar adelante a sus hijos; seguramente sus hijos tendrán el suficiente amor para también darlo en su momento, cuando tengan familia; probablemente ese hijo sea un ser humano educado, amoroso, con valores, próspero y será ejemplo, porque tuvo esa madre valerosa y amorosa aupando el vuelo… pero esa huella que faltó siempre faltará… siempre quedará un por qué, siempre faltará el abrazo, el consejo, la caricia, la certeza de ese amor… por más amor que procure una madre o un padre dar ante una ausencia ese rol es insustituible…seguramente ese hijo pueda superar la ausencia, las rabias, el dolor, la incertidumbre y sacará enseñanzas de vida para también dejar huellas en la sociedad y en su propia vida, pero aceptar la ausencia es necesario para crecer y darle a esos roles su justo valor en la sociedad también…

Es importante que se rescate el rol del padre en la sociedad, seguir minimizando la ausencia de éste reforzando la idea de que la madre podrá suplirlo es un círculo vicioso que se convierte en un patrón de vida. El padre es tan importante como la madre, cada uno cumple una función vital en la formación de sus hijos y en la sociedad misma. De seguir bajándole importancia a este rol estamos mandando un mensaje errado a los hombres haciéndoles creer que no son necesarios…

Por ello invito a que quienes asumieron la responsabilidad de ser padres y a quienes lo serán algún día, a reflexionar sobre cuál será el camino que abrirán para sus hijos, qué le enseñarán en su recorrido, que valores y herramientas brindarán para que ellos lo vayan construyendo. Observarse, admitir errores, mirar virtudes, comunicarse, escuchar y aprender son acciones que todo padre debe asumir, pues el manual de ser papá nadie lo escribió, se va haciendo en el camino…

Dejen huellas en sus hijos no cicatrices… muchos aplauden una nalgada, un correazo, un grito y hasta un insulto…a veces con un simple sentarse a su lado y escuchar basta, a veces con el abrazo a tiempo o con un te quiero, es suficiente… a veces el tiempo y la calidad son necesarias para estrechar los lazos del afecto… no desaprovechen esa oportunidad que les brinda la vida de disfrutar de la risa de sus hijos, de sus logros, de sus ideas, déjenlos volar libres, tomen tiempo para conocerlos, ámenlos…sean parte de la estadística que habla de los papás responsables, amorosos y ejemplares… ya mamá tiene suficiente con su rol que es maravilloso e insustituible pero ella y sus hijos necesitan a ese hombre maravilloso que en equipo construyan un hogar y una mejor sociedad…


Que esa huella que dejen en sus hijos sea una guía infalible y necesaria para las próximas generaciones FELICIDADES!!!

domingo, 24 de abril de 2016


KARINA,  la madre... 



La cantante Karina ha hecho pública la decisión de ayudar a su hija a una rectificación de su identidad sexual. Su hija desde muy pequeña manifestó identificarse como un varón y sus padres han decidido ayudarle a dar ese paso. Muchos han sido los mensajes de apoyo y otros tantos han sido los mensajes terribles de rechazo y condena, los cuales me motivan a escribir, pues muestran a un mundo duro, insólito e intolerante.

He seguido esta noticia, no por la intención morbosa del escándalo y la crítica, llega a preocupar que el mundo se sienta juez y dueño de la verdad, por lo que aclaro, mi intención no es dar la verdad, solo es dar una opinión no sobre Karina y su hijo, sino por esa acción condenatoria y cruel que nos ha dañado tanto como sociedad. Es una invitación a la reflexión y a darnos cuenta, como dice una canción del grupo Mecano, que con nuestras piedras ellos (a los que condenamos) hacen su pared y no es justo vivir entre muros cuando el universo se hizo sin ellos…

En este mundo tan complejo y tan duro, esta noticia es una de las más humanas que he leído en los últimos tiempos. Pocas personas hoy buscan la felicidad del prójimo, olvidan esa máxima de los mandamientos que invita a amor hacia otros tanto como deberíamos amarnos a nosotros mismos, y es aquí donde comienza el problema, ¿realmente nos amamos?, ¿qué tanto nos aceptamos como somos?, ¿Qué tanto agradecemos a la vida por nuestro cuerpo, por nuestro género, por nuestras capacidades?, ¿cómo nos celebramos?, si muchos aún no lo hacen para sí, cómo pueden amar a otros y cómo pueden aceptarles si aun no se aceptan a sí mismos.

Cuantos comentarios destructivos tras esta noticia evidencian que son muchos los que no comprenden la diversidad y ni respetan los procesos de cada quien y dejamos a un lado los valores. Estar en los zapatos de una madre que debe enfrentar una decisión como esa no debe ser fácil. No por la decisión tomada, sino por la incomprensión de muchos y la intolerancia en la que el mundo señala lo que supone va en contra de una norma, en contra de su verdad, en contra de su idea, pero no en contra de lo que siente y padece la otra persona, ese prójimo al que nos atrevemos a cortarle las alas y no solamente desde su identificación de género, como es este caso, sino de muchas maneras, como cuando no los dejamos explorar sus capacidades, cuando les imponemos una carrera, cuando no les dejamos opinar, cuando los maltratamos y lesionamos su autoestima, cuando marcamos diferencias y colocamos etiquetas, cuando clasificamos, negros, blancos, pobres, ricos. Cuantas maneras de castrar a una persona mucho más graves al hecho que hoy muchos condenan que una madre ayude a su hijo a ser lo que quiere ser.

Definitivamente la grandeza del ser humano no está en su religión ni su creencia, sino en su espíritu y obrar. Tenemos mucho que aprender de aquellas personas que se atreven a dar pasos tan importantes como el que ha dado Karina, la madre, u otras madres que se han tenido que enfrentar al mundo porque simplemente su hijo es “diferente” a otros. Bien dice ella cuando habla que la razón es ayudarle a definir su identidad y aquí es donde muchos se confunden y ven como una aberración, lo que debería ser un aspecto donde pocos han asumido esta tarea. Son muchas las personas que van por el mundo sin saber quien son, no solo en género, también en sus emociones, en sus creencias, son muchos sin encontrar ser feliz en el caminar por la vida y llevan cargas que les impide prosperar y superarse, muchos son los que no se atreven a verse a sí mismo y a decidir ser quien son sin importar el cliché social, se someten a una idea hasta fanática por cumplirle a la sociedad pero no se cumplen a sí mismos y sus motivaciones.

Karina expresa que podemos salvar una vida cuando le ayudamos a ser lo que son, cuántos niños y jóvenes incomprendidos se pierden en las drogas u otras situaciones porque no encontraron en sus padres y en su entorno quien les comprendan y abran su corazón a lo diverso, o por encontrar un mundo que les lanza piedras y no un tiempo para educarse en estos temas y tratar de comprender, cuántos son los padres que sin darse cuenta hacen que las dificultades que sus hijos atraviesan sean mucho más difíciles de afrontar por la ignorancia y el fanatismo con la que asumen estos retos sociales. Muchas veces son los padres con su actitud autoritaria, sobreprotectora o indiferente los que le pone las peores trabas a sus hijos.

Admiro y aplaudo, esta acción de Karina que es la de muchas madres que abrazan a sus hijos en decisiones y retos tan difíciles cuando van en contra de una sociedad discriminatoria, esto es una muestra de amor inmensa, absoluta, hermosa, una lección de vida. De acuerdo a lo que cuenta esta madre, se asesoró, buscó orientación, superó sus propios prejuicios, entendió la necesidad de su hijo y traspasó el juicio de la sociedad. Esta historia nos invita a ver al ser humano y no a la apariencia, a ver más allá de un patrón social y valorar al ser vivo y a la libertad que pide para ser como se quiere sentir y no como otros quieren que sea.

Cuántos son los padres que niegan realidades de sus hijos y luego sufren porque no enfrentaron a tiempo una problemática de drogas, por ejemplo, o una discapacidad, algún problema de conducta o una situación como esta, cuantos han dicho "mi hijo o hija no" y solo reaccionan cuando se ha perdido un tiempo valioso para canalizar la situación como debe ser.

Se requiere mucha valentía cuando un padre toma una decisión como esta, o cuando un padre se entera en el embarazo que traerá al mundo un niño con síndrome de Down, o cuando le dicen que su hijo es autista o cuando su hijo tiene alguna dificultad física o cuando su hijo tiene una preferencia sexual distinta. Son muchos los que critican o no entienden la devoción de aquellos padres que lo afrontan desafiando a ese mundo que señala y condena, que incluso se burlan y maltratan de este afán de llevar al mundo un mensaje de tolerancia y respeto. Hemos sido tan insensibles a dolor ajeno que se ha necesitado sensibilizar a través de actos como estos donde debemos mostrar y hacer público estos testimonios para hacer visible al mundo algo que está presente, cerca, pisando talones.

Los humanos somos muy ligeros para lanzar piedras pero pocos realmente nos enfrentamos a nuestro espejo y a las realidades que nos golpean en la cara, hoy esta historia me impulsa a verme a través de este espejo, y a todo aquel que me lee a mirarse con valentía y enfrentar sus dolencias y sus necesidades aún cuando vayan en contra de lo establecido. Son muchos mal llamados minorías los que han tenido que luchar al máximo por ser reconocidos y aceptados en un mundo ilimitado pero que se limita a sí mismo y que traban la felicidad de otros porque no entienden al mundo más allá de sus prejuicios y dogmas limitantes.

Ojalá que comprendamos que Dios, al que muchos han usado para justificar sus descalificaciones y juicios en esta historia, nos hizo diversos, nos hizo con libre albedrío, nos ha mandado mensajes de mil y un formas para que entendamos que debemos aceptarnos, que nos hizo únicos y que somos quienes nos hemos querido convertir en replicas de un modelo humano único que solo existe en nuestra mente, necesitamos más gente que se atreva a ser quien es, a aportarle al mundo su individualidad, a ser únicos y a respetar al prójimo, allí está la clave de la paz y de lograrlo seremos mucho más felices.

sábado, 2 de abril de 2016

LA FE NO DEBE SER SUSTITUIDA 


Sustituir...últimamente esta palabra ha tomado mucha importancia en una Venezuela donde la oferta de productos básicos es escasa y la demanda de estos crece...

A falta de pan buenas son tortas, dicen por allí pero ¿si lo que falta es la harina, los huevos y el azúcar, leche, gas o agua?...la torta deja de ser una opción y te toca apelar a la inventiva para enfrentar al "no hay".

Hay quienes promueven el consumo de papas, yuca, batata, casabe en sustitución de pan o la arepa,...y esto podría ser una solución eventual, pero para la rutina de un venezolano que neecesita inmediatez, sustituir su pan o su arepa es como alterarle su ADN....el pan y la arepa parecen insustituibles...

Así como el slogans, es mejor tenerlos y no necesitarlos que necesitarlos y no tenerlos, cuando en un anaquel falta lo básico o lo tradicional se activa la imagen de limitación, susto, terror por la falta de algo, entra en la mente la añoranza del ayer de abundancia y variedad o la ansiedad de un porvenir utópico esperando que mejore pronto la situación y que de la noche a la mañana la pesadilla termine...

la desesperación y el miedo ha poseído a muchos que lloran, se lamentan, se vuelven obsesivos y hasta se enferman por el terror de perder su sustento. La pregunta ¿hasta dónde vamos a parar?, se ha viralizado, sin embargo, nadie da respuesta e igual se someten a las largas colas por comprar cualquier cosa que medianamente calme la ansiedad de no ver tan vacía nuestra nevera...

Y si no conseguimos el producto pues sustituimos, por ejemplo, el papel de baño por agua y jabón, y si no hay, acuden a servilletas, revistas o papel periódico. Alguien jocosamente contaba que usaba el agua del aire acondicionado para su aseo personal y si lo vemos así, hasta el papel de regalo sirve con tal de sustituir lo que era parte del desarrollo y la cotidianidad...

Es aquí cuando entra la depresión...no solo hemos sustituido ahora hasta omitimos un almuerzo o el desayuno o nos bajamos la dosis de algún medicamento para que alcance...

Hacer uso de la creatividad es válido pero ¿será justo tener que ser tan creativos para sobrevivir?....cada quien con su respuesta...

Pero vale considerar que no es fácil, sobre todo a generaciones que gozaron de mayor bienestar, tener que luchar por lo que era el pan nuestro de cada día y ahora es un lujo que amerita sacrificios. Viejitos, niños, enfermos, cualquiera hoy en cola, mendigando su gota de petróleo prometida, convertida en migaja que se adquiere por número de cédula. 

Venezolanos arando en pequeña macetas lo que miles de hectarias ya no hacen porque las expropió el resentimiento, el ocio y la ineptitud. . Literalmente nos ganamos el bocado que nos llevamos a la boca... y los más jóvenes velando el progreso de otros países a través de la virtualidad, un internet que publicita mejores opciones lejos de tu tierra, el desarraigo inducido por la ineficacia...

Hoy algunos han sustituido el bienestar y la calidad de vida por una cola, la visión de prosperidad y crecimiento por resignación y frustración, se han sustituido los sueños por la pesadilla de patear calle a ver que consigues para comer. Han sustituido las posibilidades de un gran país, por una tierra limitada por nuestros propios errores y cercas mentales. Pero la sustitución más peligrosa y lamentable ha sido sustituir la fe en nosotros mismos y la fe en el país, al que algunos descalifican y degradan, como si esta bendecida porción de tierra que nos tocó habitar fuese responsable de nuestras malas decisiones y tratos.

Y la pregunta, ¿hasta dónde vamos a parar?, cobra más sentido... hasta donde lo permitamos sería una buena respuesta...hasta cuando aprendamos a sustituir las ideas que nos retrogradan por ideas de prosperidad y desarrollo...cuando aprenderemos a valorar el "hecho en Venezuela" y no ser severos y negativos críticos de lo que somos, cuando aprendamos a ser los primeros en defender al país y no permitir ni un mal gesto sobre él, cuando miremos lo bueno y valoraremos al trabajador que confecciona, que ensambla, que siembra, construye, enseña, sana, al maestro, al enfermero...a ese emprendedor que da empleo, cuando aprendamos a valorar el buen servicio, la hospitalidad, el disfrute, el descanso, el compartir y aprendamos a exigir un mejor país no solo a nuestros gobernantes, sino a nosotros mismos...

Qué tanto de la lista anterior  ya has sustituido por la desesperanza o por no sentirte orgulloso de este tricolor, que no se lleva en la ropa o en una gorra sino en la actitud y comportamiento de quien conoce sus derechos y deberes como ciudadano....sustituyamos la apatía, el desgano  por acción, no aceptemos la mediocridad y las limitaciones que nos imponen...este tiempo es para aprender y crecernos como seres humanos y como venezolanos que no dejarán de luchar por un hoy próspero y justo...

domingo, 27 de marzo de 2016




Hossana… Aleluya!

Cada quien desde su credo y su verdad, hoy celebran la Resurrección, reviven la palabra, honran el ejemplo y ese sentir que invita a la reconciliación con lo que somos, con nuestra esencia de vida, con esa capacidad para transformarnos, aprendernos y ser mejores seres humanos…

Hoy se celebra la posibilidad de reconciliarnos con el prójimo, con ese amor, que más que un mandamiento, es la razón de nuestra existencia, es el valor que nos permite aceptarnos como somos, vivirnos desde nuestras virtudes y defectos, es el valor que permite aceptar al otro con sus diferencias pero consciente de la semejanza de la existencia, es el valor de amar lo que nos rodea, esta naturaleza sabia y maravillosa que es el escenario perfecto para vivir y aprender…

Hossana…Aleluya! por esa luz vive en cada uno de nosotros, una energía inexplicable que nos hace sentir gozo y plenitud cuando permitimos que se active en nuestra existencia nos permite renacer y alzar las manos y agradecer por lo que somos… un reconocernos perfectos dentro de nuestras imperfecciones, pues ¿qué es más perfecto que podernos mirar de nuevo, adentro y emprender un nuevo plan de vuelo, desde el aprendernos y asumiéndonos como parte de este milagro que es la vida?

Hoy puede ser un simple día o una decisión de por vida, para poner en práctica ese máximo don que es el perdón y permitirnos liberarnos de culpas, dolor, penas, angustias y buscar nuestras alas para volar libremente sin cargas...

Hoy desechemos el estigma de ser jueces o críticos de nuestras vidas y las de otros, seamos constructores de vida, de la nuestra y ayudemos a otros a colocar sus ladrillos, respetando su estilo y criterio. Hoy es un día hermoso para empezar de nuevo o para seguir haciendo colocándole mucho más pasión…

Hoy celebramos la vida, la capacidad de resucitar porque a imagen y semejanza hemos sido creados, a resucitar desde la convicción y la fe que somos parte importante de la creación, es un día bonito para agradecer, y porque cada quien celebra desde su credo y convicción…hoy mis brazos se alzan al cielo y agradecen al creador y a su mensajero de luz y paz por la oportunidad de renacer…


Feliz Día de Resurrección!

lunes, 21 de marzo de 2016



SOY RESPONSABLE DE LO QUE PUBLICO 
NO DE LO QUE INTERPRETES


Las redes sociales son un mundo abierto de posibilidades. Curiosidades, informaciones, recetas, críticas, chistes, ironías, caricaturas, humor, análisis, memes, entre otras. Cada quien es libre de publicarlas y cada receptor de interpretarlas como quiera, esto depende de su creencia, valores, cultura u otros. Esto es válido y justo ante la diversidad, ¿y cómo lo controlamos?. Parece imposible controlar a un caballo desbocado cargando información no hay reglas ni límites, todo es posible en esta autopista.

A veces compartimos post, sin ponerle mucho análisis, sin medir a quien podemos afectar o no, sin profundizar el mensaje, sin intención alguna mas que compartir o darle me gusta. Sin embargo, sí puede generar reacciones, y ¿cómo hacemos para discriminar a quien le va a gustar o no? Entre gustos y colores no hay autores y menos en la red...

Lo que publicamos no necesariamente significa que estemos 100% en acuerdo, ni nos define como ser humano. Compartimos por muchas razones, el post nos parece creativo, ingenioso, curioso, interesante, importante, controversial, divertido, informativo, o es para leerlo luego a veces ni suma nada a nuestra vida es algo trivial cosas que llenan la red. La intención a la larga se la da el lector y no quien publica, pues cómo saber las razones de su publicación, cómo podemos saber con que emoción se escribió un comentario, lo podemos leer con distintas entonaciones y esto generar diversas intenciones a nuestro juicio, pero no necesariamente acertemos con la. del publicador.

Así es este mundo virtual, parecido al real, nos encontramos con una diversidad tal que no podemos hacernos responsables de lo que puedan interpretar o actuar los demás, solo hacernos responsables de nuestros actos y de cómo lo queremos transmitir, consciente que hay riesgo que se interpreten distinto a su sentir.

Entonces, si bien es un deber ético cuidar lo que publicamos e intentar no sea ofensivo o desagradable, no podemos controlar del todo que algunos se sientan en desacuerdo, ofendidos o agradados por lo que publicamos, son miles de sentimientos y pensares ante una imagen que circula y reproduce sin control. Resultaría hasta tonto si publicaciones en masa sean tomados como un mensaje personalizado y directo a nuestro ego.

Estar en redes sociales es asumir que veremos y leeremos cosas que no nos gusten y vale definir qué haremos ante ello para que eso simplemente sea lo que es, una publicación más que responde a la diversidad y no algo que nos coloque en conflicto. Un post no define a la persona que la publica, ni a sus sentimientos o pensar o va dirigido a alguien en particular, para esto lo más sano es una comunicación directa o en privado con ella y no una publicación pública. No somos las redes sociales, somos operarios de estás y no podemos complacer a todos nuestros contactos. Por eso la política, la religión, los deportes u otros temas se hacen intolerantes para muchos que no logran entender, ni la diversidad, ni la libertad que se tiene de emitir cualquier opinión, ni la poca posibilidad de controlar los mensajes virtuales, este caracter lo convierte en un medio delicado de manejar cuando no determinamos el límite entre la realidad y la virtualidad.

Por eso vale no tomarnos a lo personal lo que está en cualquier red social, asumir esta posición nos colocaría vulnerables y sensible a cualquier tontería que se publique . Esto es un medio de expresión que puede dar luces sobre gustos y tendencias pero no es la persona que publica. Para conocer y juzgar mejor a las personas virtuales que comparten la red es mejor el contacto directo que logramos si la invitamos a un café, o compartimos en casa, sin cables ni wifi, solo desde la mirada, la entonación, los gesto, la actitud y otras podemos tener alguna idea de quien es en realidad nuestro interlocutor virtual.

domingo, 6 de marzo de 2016




LA VENEZUELA QUE QUIERO

Decía un amigo ... 

que el peor error que podemos cometer los venezolanos 
es querer regresar a la Venezuela de antes. 

Si bien teníamos todo lo de lo que hoy carecemos 
y prácticamente mendingamos, algo no teníamos para que muchos hayan querido cambiar el rumbo...

Otro error es querer mantener a toda costa la estructura actual, 
aún teniendo muestras de la ineficiencia e ineficacia, 
seguir aferrados a un sueño que nos pide sacrificios demasiados 
injustos y crueles para esta generación desgasta y nos ha convertido 
en ciudadanos tristes y enojados con la vida que hoy se pierde en una cola... 

Ni la añoranza del ayer ni la utopía del mañana hará para 
el país un mejor presente. 

Si hoy no logramos ver el aprendizaje de estas etapas vividas 
y no asumimos responsabilidades y cambios en nuestra conducta y pensar,
no será posible la Venezuela próspera y feliz que todos queremos, 
la herida está abierta y necesita sanar para que podamos hacer un país inclusivo, que valore sus riqueza naturales y sus talentos, que el amor ciudadano y de esta tierra sea recíproco...

hay un trabajo personal por hacer, aprender a sembrar y vivir en valores y principios fundamentales para la convivencia es uno de ellos. 

Valores como el trabajo, el respeto, la honestidad, la tolerancia, la responsabilidad son vitales para que este hoy comience a dar frutos...
todo depende de nosotros pero vale soltar las amarras de ideas
 desgastadas y de utopía. 

Hay que comenzar a crear un nuevo camino, 
toca ubicar el hoy que tenemos y empezar a planificar y construir desde la realidad, desde el aquí y el ahora, todo lo demás debe servirnos de herramientas y aprendizajes que nos permitirán edificar ese nuevo país, con las manos e ideas de todos, desde la igualdad de derechos pero desde el respeto a la diversidad de ideas, una Venezuela consciente de que solo nosotros, sus hijos podremos darle el lugar que merece, con trabajo, con estudio con el empreño de ser cada día mejores ciudadanos...