
REFLEXIONES DE UNA LOCA CUERDA...
LA ¿EVOLUCIÓN? TECNOLÓGICA
Cuando buscamos indicativos de que hemos evolucionado, estos los relacionamos con la tecnología. Hace más de 30 años, comic como los Supersónicos nos vislumbraban un mundo direccionado desde pequeñas pantallas que facilitaban la vida. Ese sueño es hoy más que realidad, nos visualizamos en un mundo inagotable en comunicaciones, televisores, teléfonos, redes sociales son un sin fin de posibilidades, con ellos hemos podido reencontrarnos con viejos amigos sin importar distancia, los empleos virtuales son posibles, la educación a distancia y certificada desde prestigiosas universidades y sin conocerlas en físico es un hecho, un programa de TV lo puedes ver una y otra vez, así como grandes conciertos en 3D, incluso te puedes convertir en alguien sumamente famoso si te atreves a subir cualquier cosa a las redes y si es graciosa, interesante o grotesca se hará viral y recorrerá el mundo.
Todo se ha hecho virtual, tanto que puede que estés rodeado de gente, pero nadie interactúa entre sí, pero seguramente todos esté cabeza abajo interactuando con el celular con el resto del planeta. Es tanto que la tecnología ha invadido nuestras vidas que desaprendimos lo que nos relaciona con lo tangible. Se cae el WiFi o la internet y pareciera que procesos que antes eran posible sin ellos se hacen sumamente complejos sin conexión a la red. Ya pocos niños disfrutan de jugar entre la naturaleza, correr, saltar, ensuciarse, pues es una consola el mejor de los amigos, la Tv es una madre en HD que acapara toda la atención. La gran niñera es una tablet que los mantiene tranquilitos, abstraídos del mundo terrenal pero sumergidos en otro donde los padres pierden el control. Los adolescentes consiguieron en la tecnología el mejor antídoto "antiadulto", un mundo que los adultos comunes no dominan, pero si lo hacen los curiosos púberes que hábilmente escapan de los inocentes controles paternos. Impresiona cómo pueden acceder a innumerables portales y camuflajearse de mil maneras mientras sus padres creen que ellos apenas manejan Facebook e Instagram. La red es una ventana abierta al conocimiento y a la conexión inmediata, en positivo nos brinda grandes posibilidades, pero también a tecnificado los males humanos desvinculándonos con lo tangible y hasta con el afecto cercano.
Y así es tan "evolucionado" el mundo actual que oímos hablar de estafas virtuales, las drogas ya se mercadean en la red disfrazadas de sales y nombres exóticos, así que ya no es el heladero de la esquina del colegio o el malafachas de una fiesta el que las distribuye, basta un click y una tarjeta de crédito y cual Amazom te la lleva a tu hogar. Los encuentros sexuales tampoco tienen límites, videos, información, películas, chat, están allí, dispuestos a la inmediatez de cualquiera, la web cam es el afrodisíaco ideal para una travesura, pero también lo es para un pervertido o acosador que entre sus malas mañas se hace de claves y accede a portales, te invita amistad y las historias luego son parte de las crónicas policiales de un periódico amarillista, o cuando te enteras que tu gran pana virtual te prostituye en la red, con las fotos que le suministraste y o sabrás cuando otros, tan perversos como aquel, te reconozcan en algún video o foto porno que nunca grabaste.
El bullying a través del grooming y el cyberacoso también encontraron en las redes otros cómplices para el maltrato, nada más sencillo y rápido para agredir emocionalmente a alguien que subir alguna foto o comentario destructivo a la red, este rápidamente se hace público y viral destrozando la moral a alguien entre "me gusta" y "compartir"...
Como padres debemos comprender el alcance de las tecnologías que muchas están sustituyendo el tiempo y el afecto a los niños y jóvenes, estos aparatos suelen ser los regalos de navidad y cumpleaños que dan prestigio y caché ante los hijos pero sin percatarse que también les regalan un aparato que crea distancia si no es administrado y supervisado como es debido. Vale recordar a los padres y a cualquier adulto que las tecnologías exigen algo más que las destrezas para su manejo, también precisa madurez para asimilar el infinito mundo de posibilidades positivas y negativas que en esa autopista informativa se encuentra.
Cuando le abrimos una red social a un menor de edad estamos pasando por encima de recomendaciones e incluso de leyes que lo limitan, el adulto que lo permite asume una responsabilidad que olvida por falta de tiempo y exceso de confianza. Se cree y se exige una madurez a los niños y jóvenes que a veces ni los mismos adultos tienen y luego vienen los lamentos y la incapacidad para explicar lo que se vio o vivió a destiempo. Vale recordar que la tecnología evoluciona a pasos agigantados, pero el humano tiene un proceso de adaptación y comprensión distinta, pareciera más lento y esos tiempos no nos los estamos dando.
Nuestra evolución en tal caso depende de nuestra conciencia y madurez ante los riesgos de tanta información indiscriminada en los nuevos medios de comunicación, a los valores y principios que practicamos, a los proceso de comunicación real en el hogar, al conocimiento en su manejo y alcance, estos aspectos nos dejan muy en desventaja respecto a la máquina, que si bien nos adentra a un mundo sorprendente, si no es usada responsablemente, como toda máquina puede convertirse en un gran enemigo para el ser humano que se pierde a si mismo cuando de tanta conexión se vuelve adicto, un dependiente que cual drogadicto sufre los mismos síntomas de abstinencia que estos, ansiedad, angustia, y se vuelven tan tolerantes a esa droga virtual que necesitan más y más para saciar su sed.
Un adicto es un enfermo crónico, que necesita tratamiento y control. Muchos ya sufren de esta adicción, ya podemos hablar de sociedades enfermas atadas a una pequeña pero dominante pantalla. Zora Fil

