REFLEXIONES DE UNA LOCA CUERDA
Se dice que del conflicto se aprende pues son esas las experiencias que ponen a prueba nuestras capacidades, valores, conocimientos y permiten hacer uso de nuestras herramientas emocionales para enfrentarlo, adaptarnos y superarlo.
Pero ese aprendizaje sucede cuando estamos alerta a nuestros sentimientos, reacciones, valores y errores, de lo contrario pasa inadvertido o sin significado porque aprender implica transformación. Por eso en el aprendizaje debe haber una disposición de cambio, conscientes que la evaluación nos las hacemos a nosotros mismos en respuesta con el entorno, no debe convertirse en competencia, ni es comparable a nadie, se trata de nosotros mismos con nosotros mismos y para ello hay que reconocernos imperfectos, humildes y sobre todo comprensivos con el proceso que emprenderemos.
Mirarnos implica poner en frente a un espejo que mostrará nuestras debilidades y fortalezas, nos confrontará con nuestros propios monstruos, nos lastimará pero también nos fortalecerá porque nos ayudará a sacar lo que sobra, lo que nos paraliza, lo que nos da temor. A cada quien le corresponderá un proceso diferente pues cada quien tiene vivencias, creencias y situaciones diferentes, por eso aprender del conflicto es un proceso individual y único aunque lo vivamos en colectivo.
Si algo limita el aprendizaje es la arrogancia, el creer que nos la sabemos todas, y no hay nada que aprender, nos pensamos sabios pero no siempre actuamos sabiamente, nos llenamos de teorías e ideales pero no las vivimos, ni las aplicamos, corregimos en otros lo que no corregimos en nosotros, y convertimos el proceso de aprendizaje en una competencia, en imponer nuestra razón sin aceptar la diversidad, nos volvemos hostiles y ofensivos cuando no se procede de la manera que se decide o se cree que debe proceder el otro, irrespetando la libertad que cada quien tiene para elegir lo que le parece o funciona mejor.
Desde esta posición asumimos el rol de evaluador, del juez que juzga y condena a los demás y es aquí donde el conocimiento pierde validez, porque la transformación que se logra no es positiva, es impositiva, de pretende doblegar al otro y se gana el rechazo de los que son juzgados o condenados por el que se cree tener la verdad.
Cada quien vive sus procesos al tiempo que le corresponde, unos más lentos, otros con mayor alcance. Algunos necesitan explorar varias experiencias, varias teorías, a otros con una sola le basta para alcanzar el conocimiento que necesita para aprender y superar. Cada proceso es respetable y debe ser respetable, es un código de ética humano por tratarse de seres con características particulares, únicas, de experiencias diversas, nadie es igual, por eso, cada quien lo vive a su ritmo y manera. Por ello nadie tendría que ser juzgado, y nadie tendría el derecho de juzgar el proceso de aprendizaje que vive el otro.
Esto no solo le sucede al ser humano, también le sucede al colectivo, a los países en conflicto, depende de esa madurez para aceptar y reconocer tanto sus fortalezas como sus debilidades, de su disposición de cambio, del respeto colectivo a los distintos intereses, pensares y competencias de cada quien en comunión y convivencia con el otro, lo que hace complejo a ese proceso.
Cada quien vive sus procesos al tiempo que le corresponde, unos más lentos, otros con mayor alcance. Algunos necesitan explorar varias experiencias, varias teorías, a otros con una sola le basta para alcanzar el conocimiento que necesita para aprender y superar. Cada proceso es respetable y debe ser respetable, es un código de ética humano por tratarse de seres con características particulares, únicas, de experiencias diversas, nadie es igual, por eso, cada quien lo vive a su ritmo y manera. Por ello nadie tendría que ser juzgado, y nadie tendría el derecho de juzgar el proceso de aprendizaje que vive el otro.
Esto no solo le sucede al ser humano, también le sucede al colectivo, a los países en conflicto, depende de esa madurez para aceptar y reconocer tanto sus fortalezas como sus debilidades, de su disposición de cambio, del respeto colectivo a los distintos intereses, pensares y competencias de cada quien en comunión y convivencia con el otro, lo que hace complejo a ese proceso.
El tiempo es sabio y de él necesitamos aprender a que todo tiene un tiempo. Asumamos los conflictos que vivimos desde la posibilidad de cambiar internamente solo así podemos multiplicarnos y activar un cambio positivo en el entorno que nos rodea, pero respetando el proceso de cada quien, ese podría ser el aprendizaje más valioso que podemos obtener.

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