domingo, 27 de marzo de 2016




Hossana… Aleluya!

Cada quien desde su credo y su verdad, hoy celebran la Resurrección, reviven la palabra, honran el ejemplo y ese sentir que invita a la reconciliación con lo que somos, con nuestra esencia de vida, con esa capacidad para transformarnos, aprendernos y ser mejores seres humanos…

Hoy se celebra la posibilidad de reconciliarnos con el prójimo, con ese amor, que más que un mandamiento, es la razón de nuestra existencia, es el valor que nos permite aceptarnos como somos, vivirnos desde nuestras virtudes y defectos, es el valor que permite aceptar al otro con sus diferencias pero consciente de la semejanza de la existencia, es el valor de amar lo que nos rodea, esta naturaleza sabia y maravillosa que es el escenario perfecto para vivir y aprender…

Hossana…Aleluya! por esa luz vive en cada uno de nosotros, una energía inexplicable que nos hace sentir gozo y plenitud cuando permitimos que se active en nuestra existencia nos permite renacer y alzar las manos y agradecer por lo que somos… un reconocernos perfectos dentro de nuestras imperfecciones, pues ¿qué es más perfecto que podernos mirar de nuevo, adentro y emprender un nuevo plan de vuelo, desde el aprendernos y asumiéndonos como parte de este milagro que es la vida?

Hoy puede ser un simple día o una decisión de por vida, para poner en práctica ese máximo don que es el perdón y permitirnos liberarnos de culpas, dolor, penas, angustias y buscar nuestras alas para volar libremente sin cargas...

Hoy desechemos el estigma de ser jueces o críticos de nuestras vidas y las de otros, seamos constructores de vida, de la nuestra y ayudemos a otros a colocar sus ladrillos, respetando su estilo y criterio. Hoy es un día hermoso para empezar de nuevo o para seguir haciendo colocándole mucho más pasión…

Hoy celebramos la vida, la capacidad de resucitar porque a imagen y semejanza hemos sido creados, a resucitar desde la convicción y la fe que somos parte importante de la creación, es un día bonito para agradecer, y porque cada quien celebra desde su credo y convicción…hoy mis brazos se alzan al cielo y agradecen al creador y a su mensajero de luz y paz por la oportunidad de renacer…


Feliz Día de Resurrección!

lunes, 21 de marzo de 2016



SOY RESPONSABLE DE LO QUE PUBLICO 
NO DE LO QUE INTERPRETES


Las redes sociales son un mundo abierto de posibilidades. Curiosidades, informaciones, recetas, críticas, chistes, ironías, caricaturas, humor, análisis, memes, entre otras. Cada quien es libre de publicarlas y cada receptor de interpretarlas como quiera, esto depende de su creencia, valores, cultura u otros. Esto es válido y justo ante la diversidad, ¿y cómo lo controlamos?. Parece imposible controlar a un caballo desbocado cargando información no hay reglas ni límites, todo es posible en esta autopista.

A veces compartimos post, sin ponerle mucho análisis, sin medir a quien podemos afectar o no, sin profundizar el mensaje, sin intención alguna mas que compartir o darle me gusta. Sin embargo, sí puede generar reacciones, y ¿cómo hacemos para discriminar a quien le va a gustar o no? Entre gustos y colores no hay autores y menos en la red...

Lo que publicamos no necesariamente significa que estemos 100% en acuerdo, ni nos define como ser humano. Compartimos por muchas razones, el post nos parece creativo, ingenioso, curioso, interesante, importante, controversial, divertido, informativo, o es para leerlo luego a veces ni suma nada a nuestra vida es algo trivial cosas que llenan la red. La intención a la larga se la da el lector y no quien publica, pues cómo saber las razones de su publicación, cómo podemos saber con que emoción se escribió un comentario, lo podemos leer con distintas entonaciones y esto generar diversas intenciones a nuestro juicio, pero no necesariamente acertemos con la. del publicador.

Así es este mundo virtual, parecido al real, nos encontramos con una diversidad tal que no podemos hacernos responsables de lo que puedan interpretar o actuar los demás, solo hacernos responsables de nuestros actos y de cómo lo queremos transmitir, consciente que hay riesgo que se interpreten distinto a su sentir.

Entonces, si bien es un deber ético cuidar lo que publicamos e intentar no sea ofensivo o desagradable, no podemos controlar del todo que algunos se sientan en desacuerdo, ofendidos o agradados por lo que publicamos, son miles de sentimientos y pensares ante una imagen que circula y reproduce sin control. Resultaría hasta tonto si publicaciones en masa sean tomados como un mensaje personalizado y directo a nuestro ego.

Estar en redes sociales es asumir que veremos y leeremos cosas que no nos gusten y vale definir qué haremos ante ello para que eso simplemente sea lo que es, una publicación más que responde a la diversidad y no algo que nos coloque en conflicto. Un post no define a la persona que la publica, ni a sus sentimientos o pensar o va dirigido a alguien en particular, para esto lo más sano es una comunicación directa o en privado con ella y no una publicación pública. No somos las redes sociales, somos operarios de estás y no podemos complacer a todos nuestros contactos. Por eso la política, la religión, los deportes u otros temas se hacen intolerantes para muchos que no logran entender, ni la diversidad, ni la libertad que se tiene de emitir cualquier opinión, ni la poca posibilidad de controlar los mensajes virtuales, este caracter lo convierte en un medio delicado de manejar cuando no determinamos el límite entre la realidad y la virtualidad.

Por eso vale no tomarnos a lo personal lo que está en cualquier red social, asumir esta posición nos colocaría vulnerables y sensible a cualquier tontería que se publique . Esto es un medio de expresión que puede dar luces sobre gustos y tendencias pero no es la persona que publica. Para conocer y juzgar mejor a las personas virtuales que comparten la red es mejor el contacto directo que logramos si la invitamos a un café, o compartimos en casa, sin cables ni wifi, solo desde la mirada, la entonación, los gesto, la actitud y otras podemos tener alguna idea de quien es en realidad nuestro interlocutor virtual.

domingo, 6 de marzo de 2016




LA VENEZUELA QUE QUIERO

Decía un amigo ... 

que el peor error que podemos cometer los venezolanos 
es querer regresar a la Venezuela de antes. 

Si bien teníamos todo lo de lo que hoy carecemos 
y prácticamente mendingamos, algo no teníamos para que muchos hayan querido cambiar el rumbo...

Otro error es querer mantener a toda costa la estructura actual, 
aún teniendo muestras de la ineficiencia e ineficacia, 
seguir aferrados a un sueño que nos pide sacrificios demasiados 
injustos y crueles para esta generación desgasta y nos ha convertido 
en ciudadanos tristes y enojados con la vida que hoy se pierde en una cola... 

Ni la añoranza del ayer ni la utopía del mañana hará para 
el país un mejor presente. 

Si hoy no logramos ver el aprendizaje de estas etapas vividas 
y no asumimos responsabilidades y cambios en nuestra conducta y pensar,
no será posible la Venezuela próspera y feliz que todos queremos, 
la herida está abierta y necesita sanar para que podamos hacer un país inclusivo, que valore sus riqueza naturales y sus talentos, que el amor ciudadano y de esta tierra sea recíproco...

hay un trabajo personal por hacer, aprender a sembrar y vivir en valores y principios fundamentales para la convivencia es uno de ellos. 

Valores como el trabajo, el respeto, la honestidad, la tolerancia, la responsabilidad son vitales para que este hoy comience a dar frutos...
todo depende de nosotros pero vale soltar las amarras de ideas
 desgastadas y de utopía. 

Hay que comenzar a crear un nuevo camino, 
toca ubicar el hoy que tenemos y empezar a planificar y construir desde la realidad, desde el aquí y el ahora, todo lo demás debe servirnos de herramientas y aprendizajes que nos permitirán edificar ese nuevo país, con las manos e ideas de todos, desde la igualdad de derechos pero desde el respeto a la diversidad de ideas, una Venezuela consciente de que solo nosotros, sus hijos podremos darle el lugar que merece, con trabajo, con estudio con el empreño de ser cada día mejores ciudadanos...







ADICCIÓN Y FANATISMO
Una enfermedad

1.- Un fanático puede ser comparable con un adicto...cuando una droga se introduce en el cuerpo modifica el funcionamiento cerebral y dependiendo de los componentes de la sustancia y frecuencia de consumo entre otros factores, puede producir dependencia psicológica y/o física, logrando también a largo plazo, afectaciones graves de toda índole.
Un fanático consume ideas y/o productos, el planteamiento de esta idea puede tener el atractivo placentero de la droga y despertar curiosidad. Al principio el consumo se hace experimentalmente luego el mecadeo de la idea lo hace ocasional o no la vuela a consumir, pero si la droga de la idea o del producto activa el componente adictivo con la manipulación, el adoctrinamiento o con carisma y el poder que seduce, puede que consumir la idea se convierta en habitual y en una necesidad tal que lleve a la dependencia.


2- Así como algunos se enganchan a una droga otros se enganchan a una idea o un producto. El fanático o el adicto va por la vida creyendo que su doctrina o su droga los hará feliz, que no hay nada más para lograr satisfacción y la de otros por ello buscan imponer su creencia a toda costa aún irrespetando el derecho ajeno de vivir bajo su propia convicción. En principio es a voluntad el consumo pero la acción adictiva de la droga o la doctrina se hace fuerte, dominante, es la idea o la droga quien conduce y maneja cada paso de este ser que se rinde a sus pies cediéndole su voluntad. Es un pequeño monstruo alojado en la mente de personas aprovechándose de sus carencias emocionales, de sus miedos, rencores, tristeza, de su esperanza...


3- Muchos son los que se aprovechan de la condición dependiente de un adicto y/o fanático. Les venden la idea de que su valor depende de de su doctrina o de la sustancia disminuyendo su estima, los hace sumisos, desvalidos y rendidos a su fe. La idea o la sustancia modifica el comportamiento, la percepción de vida, la manera de hablar, de vestirse, de comer. Todo gira en torno a ello por eso cualquier error en la idea o contraindicación en su droga es justificable y no admite divergencias. Es simplemente, perfecta, para el fanático o el adicto. Él es su droga o su idea y estar en un sitio donde no se comparte la misma afición, produce una reacción similar a la del adicto ante la ausencia de las sustancia, el síndrome de abstinencia donde hay dolor físico y psicológico por no consumir la sustancia o por sentirse fuera de su zona de confort, con ideas contrarias los pone agresivos, sordos, y a la defensiva, capaces de no distinguir valores humanos ni de convivencia, como sea busca imponerse.


4.-Tanto el fanático como el adicto se convencen que sin su objeto de consumo su vida no tiene sentido. Su vida pasa a segundo plano, por la idea o la droga, pueden pasar hambre, degradar su dignidad a lo más bajo, la familia y los amigos dejan de ser fundamentales y pueden llegar a verse como enemigos o descartables. Cambia la mirada, el brillo de sus ojos, la piel, los valores. Hacen un gran esfuerzo por aparentar estar bien, aunque sea la arrogancia y el aire de superioridad lo que destaque. En el fondo es una máscara una pose, es luchar contra la corriente y hasta contra si mismo. Por todos estos síntomas y afecciones físicas y psicológicas, un adicto y/o un fanático sufre una enfermedad crónica, que le deteriora a sí mismo y deteriora sus relaciones. Su empeño por mantenerse a salvo con su droga y/o idea llega incluso a afectar a la sociedad entera. Un circulo vicioso y de intereses mueven sus hilos para mantener al adicto allí, a los pies del amo. Le venden placer, felicidad y/o salvación mientras nutren sus arcas a cambio de una voluntad deprimida por la enfermedad. Rehabilitar a una sociedad adicta es un trabajo duro, que requiere comenzar a sembrar valores en la raíz de esta, desde la familia, rescatar los principios de convivencia y revertir la semilla del resentimiento y lo que lleva a alguien a sentirse menos que una idea o sustancia.


5.- La familia debe reencontrarse con su objetivo que es educar desde el amor, para edificar hombres y mujeres sanos en mente y cuerpo, conscientes de sus capacidades, seres autocríticos y que se enrrumben al autodesarrollo, con una autoestima tal que no le lleve a buscar externamente lo que en sí mismo deben aprender a encontrar. Seres conscientes de sus fortalezas y virtudes para darse y darle a su entorno el retorno del amor y el aprendizaje recibido.


6.- La suma de hombres y mujeres en pleno conocimiento de su ser y de su papel en la sociedad es vital para que esta sea sana y productiva. De lo contrario abundará tierra fértil para la siembra del resentimiento, de la división, de la exclusión. Será el dolor o la rabia lo que decida en su vida y en la sociedad misma.
Es necesario rehabilitar la sociedad actual, no podemos condenar al prójimo, ni excluirlo, porque consideremos que se ha convertido en un problema, tal como se condena añ adicto y como hoy miramos al fanático. Nos guste o no forman parte de una sociedad donde lo común es la diversidad y donde encontraremos conflictos por resolver. Toca entender que el adicto o el fanático es consecuencia de las carencias de su entorno, de la falta de amor, de la falta de oportunidades,de una calidad de vida disminuida.


7.- La aferración a la idea o a la droga, es un miedo a perder la seguridad que la idea lo la sustancia les provee aunque la realidad, muchas veces miserable y destructiva le pise los talones, esto puede suceder ante cualquier visión que se haga radical o extrema, una posición que busque imponerse a toda costa. Desintoxicar a la sociedad será un proceso complejo pues la adicción de algunos afecta a todos, y dejará secuelas. Pasarán generaciones para que ya la huella de sociedades enfermas solo sea historia y aprendizaje. Aún hay camino por recorrer lo bueno es que ya hay quienes han admitido su adicción eso es un gran paso para sanar...