martes, 4 de noviembre de 2014





Háblate con amor, 
trátate como quieres que te traten, 
asume una actitud ganadora, 
con la certeza que todo saldrá bien. 
No esperes soluciones externas, 
genéralas tú, 
conviértete en tu mejor motivador, 
documéntate sobre todos los temas posibles 
y desde visiones diversas, 
mientras más herramientas tengas, 
más opciones dispondrás para 
ocuparte de tus metas. 
Se tu mejor coaching, trázate metas,
 trabaja en ellas y celebra tus logros. 
Es así como fortalecemos nuestra valía, 
amándonos, gustándonos, creyendo en nuestras capacidades y recompensándonos...
ah sin olvidar siempre agradecerle 
al creador por ser parte del milagro. ZFR

viernes, 10 de octubre de 2014




                         
                          EL MISS VENEZUELA 2014 DESDE MIS OJITOS...

EL MISS VENEZUELA 2014 DESDE MIS OJITOS...

Leí algo muy ingenioso en el twitter ayer... "Que el Miss Venezuela 2014 fue el mejor homenaje que se le ha hecho a la Radio Rochela"...y yo rematé que la emisión de ayer era una parodía a si misma.

Yo siempre he pensado que lo que más puede demostrar el ingenio humano es cuando aún con pocos recursos se logra presentar cosas maravillosas. Ayer hizo falta Juaquín, hizo falta crear, hizo falta reinventarse, trabajaron desde la idea de escasez y hasta las preguntas eran recicladas, nada sorprendió, o mejor dicho, sorprendió que no sorprendiera nada.

Los bailarines en bermudas y las mariposas no me dejaron sino asociaciones ociosas de su relación, ¡era algo subliminal o qué?, los musicales con más de "30 bailarines en escena" como pomposamente lo anunciaban, parecia SS Sensacional repotenciado, pero no algo a nivel del magno evento de la pereza (como diría Maite Delado), era una edición más de Yo si canto o Buscando una estrella, con la participación del jurado (Omar y Oscarcito), las descripciones alucinantes de los vestidos les faltó el drama de Boris, porque si la idea es exagerar, no se puede poner a alguien que en su novatería suene tan monótona que las cascadas desbordantes de canutillos y los espejos de agua apenas parezcan un chorrito de agua.

No vi completo los reggettoneros, ni a Oscarcito y menos el homenaje a la reina universal pero por lo poco que ví, la línea entre lo emotivo y lo cursi es muy delgada. Esa lloradera forzada con las canciones endulcoradas que por sabiduría popular se sabe que nos van a "emocionar" ya raya de lo repetitivo, es poner una versión de Lila Morillo pero más moderna. Ahora ¿en el país no hay más cantantes?, gente nueva que puede tener un buen enganche con el público, o estamos tan "austeros" que la nómina de Venevisión no da para más.

Ay! y la guinda definitivamente fue Osmel, esos intentos de ser gracioso solo pegan en una cuña de Traki, pero para un certamen marcado por la "austeridad" el sumarle lo chabacano y la imitación de skech del Grammy o los Oscar (que tampoco me parecen muy lucidos y no todos tienen gracia) lo hizo ordinario y tedioso.

Pero debo salvar algo, este año los trajes estuvieron en su mayoría muy bonitos, repetitivos pero pocos deslucían, al menos no ví un tallarín en su salsa, un Cupcake decorado o alguien enredado en una cola interminable.

El Miss Vzla es parte de nuestra cultura, eso es innegable por eso preocupa que lo visto ayer pueda medir en algo la percepción que se tiene de nuestra sociedad al presentarnos algo tan burdo, sin emociones, ajustado a una receta que no le dió cabida a un homenaje merecido a Mónica Spear o a la Miss Venezuela actual y su desfile final, lo hizo, pero Oral B, como que le regaló un cepillo de dientes y un enjuague bucal.

El país no está en su mejor momento, eso está claro, lo visto se corresponde a una realidad que no permite ni Teresa Carreño, ni Poliedros, tal vez tampoco estemos para certámenes ni lentejuelas, pero es de lo poco que queda de la Venezuela de ayer, de la que tenía al Miss Venezuela como parte de sus bondades, donde se reflejaba nuestra musica, los trajes típicos ondeando algún set criollo mientras en pasarela se mostraba a estas mujeres que para bien o para mal se dan a conocer gracias al certamen y son nuestra imagen en el mundo.

El mensaje debería ser el de levantarnos y salir cabeza en alto ante la adversidad y no hacernos ver como conformistas, derrotados, ni reforzar el "esto es lo que hay" y lo que habrá... así que se acostumbran, la TV está muriendo, si antes habían críticas propias y necesarias, hoy las críticas duelen más, pues nos reflejan como un país que ya no puede aspirar a lo bueno, ni a la calidad, sino recoger lo poco que queda y ni siquiera hacer con eso algo que valga la pena. Es mi humilde opinión, se reconoce el esfuerzo de la producción y de quienes seguramente hacen su trabajo con entrega, pero no nos subertimen más, nosotros los venezolanos, en todo sentido mereceríamos más... sólo que como que aún no lo entendemos.

sábado, 6 de septiembre de 2014



Se fue Cerati...dejó de respirar

Respirar no es vivir, el que respiremos no significa que vivamos, 
pues vivir es tener el privilegio de estar conscientes de que lo hacemos...
Cerati, Joan no murieron el día que dejaron de respirar, lo hicieron el día que ya no estaban conscientes de la vida, lo que los mantenían vivos era la esperanza de muchos pero no su propia esperanza, 
estaban en "pausa" pero no vivos...

Para vivir hace falta mas que respirar, vivir es adrenalina, emociones, metas, sueños, agradecimiento, sorpresa y hasta tristeza y dolor...
muchos respiran pero no viven, van por la vida con el "piloto automático", 
en pausa consciente, pues no se atreven a hacerlo. 
Es decir, no se atreven a vivir con sus riesgos y sus aciertos...

Vivir requiere autoconocimiento, saberse únicos y disfrutar de eso lejos de los miedos propios y heredados, es agradecer y disfrutar cada minuto que respiramos, vivir es desapegarse de lo que creemos propio y desaprenderse de lo que creemos cierto. Vivir es un aprendizaje, son cambios permanentes a los que debemos adaptarnos, gusten o no, es verle el lado positivo aunque nos sintamos en penumbras, es dejar ir una y otra vez, 
y permitir que nuevas experiencias entren sin que sea 
factor de miedos o angustias.

Vivir no es ver pasar los días como conectados a un respirador 
esperando que pase un milagro y nos saque de allí, 
vivir implica ver más allá, enfrentarnos a la incertidumbre del futuro y a un pasado inalterable pero que deja huellas, es vivir el presente y disfrutarlo con lo que tenemos, pues pensar en lo que nos falta crea mucha ansiedad y nos desconecta de lo que somos y del ahora. 

Vivir es disfrutarnos y enamorarnos de la vida con todas sus 
imperfecciones y virtudes. 

Cerati, Joan Rivers y hasta Robbie Willians... 
dejaron de vivir el día que ya no estaban conscientes de que vivian, ya sea por causas médicas o porque ya no le encontraron sentido a la vida...
y es que respirar era solo una parte de ella...
la vida es reír, llorar, amar, doler, crecer y sobre todo asumir 
que vivir es un privilegio, un milagro...

Sin embargo, ellos dejaron un legado de vida que se perpetuará en el tiempo...hicieron en vida música, risas, reflexiones, un legado que valoraremos porque es arte, expresión de vida y representa precisamente eso reír, llorar, amar, doler, crecer...

 Vivir no es estar en modo "como vaya viniendo vamos viendo", es trazarse metas, soñar, disfrutar de los detalles, compartir, amar, amarnos, 
 es ser "verbo y no sustantivos"...vivir no es atarse a lo que fue, 
Cerati, Joan y otros fueron genios en su arte, 
seguirán siéndolo pero ya desde otra dimesión...

Vivir, no es sentarse a esperar un incierto momento mejor u oportuno. 
Vivir es estar en un aquí y un ahora valorando este presente, aprendiendo de lo vivido y construyendo con bases solidas para un día a día mejor...

Accionemos nuestro modo "encendido" aprovechemos el momento, hagamos un zoom a la vida para no perderle detalle y vivamos riendo que pues todo se puede cambiar desde una actitud positiva...

GRACIAS TOTALES...

martes, 15 de julio de 2014





Me gusta la gente sencilla, transparente, 
esas que ves a los ojos y sostienen la mirada, 
esas que son capaces de dar un abrazo 
sincero sin esperar por ello retribución alguna, 
salvo el cariño de vuelta. 

Me gusta la gente que canta, que baila, 
que puede incluso jugar aún cuando ya no sea un niño, 
que disfrutan la vida lejos de convencionalismos sociales. 

Me gusta la gente de palabra, que honra con acciones 
lo que dice, que cuida no herir al otro y prefiere la sinceridad 
a la omisión o a la mentira. 

Me gusta la gente que exprese sus sentimientos, 
así sean los de ira o los de flaqueza, 
eso demuestra que está vivo, 
que es humano y que no se cree perfecto. 

Me gusta la gente decidida, que sabe a lo que va, 
que invierte su tiempo en cosas para crecer 
y nutrirse de buenas ideas y opta por vivenciar buenas experiencias. 

Me gusta la gente de detalles, 
de valorar los pequeños milagros de la vida,
los que disfrutan del sol o de la lluvia sin quejarse,
 los que no cuestionan tanto las imperfeciones 
del mundo sino que las usan a favor de ellos para construir soluciones. 

Me gusta la gente que vive en libertad 
y se despoja rápido de cargas como el rencor, resentimiento, 
la envidia, me gusta la gente que perdona 
y se perdona porque puede así reconocer que se equivoca 
y que sabe pasar las páginas amargas de este libro llamado vida... 

Me gusta la gente, me gusta la vida, me gusta descubrirme en otros, 
saberme capaz e incapaz, saber que valgo pero que también fallo, 
me gusta comprender que somos un milagro maravilloso al que cada día debemos gratitud, y es por eso que cada paso dado es un regalo que devolvemos al universo.ZFR

martes, 8 de julio de 2014


"Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta, y en el momento exacto y, entonces pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre ....Autoestima.

Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional no son sino una señal que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es... Autencidad.

Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece, contribuye a mi crecimiento hoy sé que eso se llama... Madurez.

 
Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, comencé a percibir cómo es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, sólo para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento, o la persona no está preparada... incluso yo mismo. Hoy sé que el nombre de eso es... Respeto.

Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable... personas, situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo, al principio mi razón llamó esa actitud egoismo. Hoy sé que se llama... Amor propio.

Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, dejé de temer tener tiempo libre, y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta,              cuando quiero y a mi propio ritmo. 
Hoy sé que eso es... Simplicidad.

Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces.
Hoy descubrí la ... Humildad.

Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, dejé de estar reviviendo el pasado, y de preocuparme por el futuro. Ahora me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. 
Y eso se llama... Plenitud.

Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón, tiene un gran y valioso aliado.Todo eso es... ¡Saber vivir!"

Charles Chaplin

domingo, 22 de junio de 2014


HISTORIAS DE VIDA 

"Las historias de vida suelen tener un principio y un fin, algunas quedan inconclusas pero en algún momento alguien le pone el punto final de la manera más inesperada, hay finales que te llenan de alegrías, otros te dejan con el sabor de lo injusto o te llenan de melancolías, hay finales que se te quedan impregnados por días pero como todo final, tiene que terminar y soltarse definitivamente para poder asumir nuevas historias. Es por ello que cuando concluimos alguna etapa de vida no podemos verlo como algo lamentable sobre lo cual nos tenemos que aferrar y dejarlo en suspensivo como si nada más podrá satisfacerte luego. Cada final debería de verse como el comienzo de una nueva historia, de una oportunidad para reforzar la historia anterior o para permitirnos explorar nuevos géneros. Cada nueva historia es una nueva meta, es la posibilidad de experimentar nuevos sentimientos y experiencias. 

Las historias que dejamos atrás seguramente nos habrán dejado enseñanzas invaluables, tristes o gratas, serán páginas que nos permitirán entender  las nuevas con mayor sabiduría. Seguro, las añoraremos y hasta quizás nos atrevamos a repasar alguna que otra página buscando encontrar respuestas añejas o emociones demasiado importantes. Pero en la historia de la vida, vale más la historia que tenemos en nuestras manos pues cuando retomamos historias viejas, esas serán páginas que no podrán nunca revivir la emoción del primer momento, serían para recordar y vivenciar un momento de nostalgia pero no podemos pretender retomarlas en algún punto suspensivo pues cada quien avanza en sus historias a ritmo diferentes y puede que lo que encontremos sean situaciones que podrían mas bien abrir heridas que creímos sanas. Lo vivido será siempre importante y valioso, pero lo que hoy es nuestra historia dependerá de lo que hemos aprendido a soltar de lo anterior. 

Los seres humanos debemos asumir que cada día de vida es como una nueva página, que debería llenarse de nuevas anécdotas y experiencias, de nuevos personajes y aprendizajes. La historia más importante es la que podemos estar viviendo en estos momentos, aquí, leyendo estas líneas u otras nuevas que nos abrirán caminos de vida. En nuestra historia de vida, cada palabra, cada frase, cada verbo, cada vivencia con sus comas, signos de admiración, interrogación, puntos y seguidos; y los puntos y apartes que son uno de los que más cuesta a la hora de de avanzar en nuestras historias personales son lo más importante. Cuidemos pues nuestra, gramática vivencial, sumemos gratas palabras a nuestro diccionario de experiencias, seamos cuidadosos al colocar cada signo de puntuación, cada uno de ellos colocados sabiamente y en el momento justo en nuestra historia de vida, harán de esos temidos pero esperados finales, un momento para agradecerle a la vida por ser los protagonistas de de los mismos…”

viernes, 20 de junio de 2014





LAS DESPEDIDAS

Desde hace algún tiempo, en Venezuela se viene hablando de las despedidas, esas personas que se van del país, ya sea porque consiguieron oportunidades en otros lugares, por aspiraciones personales de conocer y no estancarse en un lugar, o simplemente porque en su país no encuentran opciones para salir adelante, entre otras tantas razones por las cuales uno toma la decisión de alejarse de sus raíces, de sus seres queridos y disponerse aventurar en nuevos horizontes. Sea cual sea la razón, son despedidas, acciones que se emprenden hacia un lugar incierto y hacia gente y sabores desconocidos, que cuando los probamos por turismo o por simple placer pueden resultar atractivos, un desafío sabroso para experimentar, sabiendo que tarde o temprano retornaras a tu lugar, a tu zona de confort, a tus olores, a tus vecinos, a tu gente, a tu ciudad, a tu calle o esas 4 paredes conocidas. Pero cuando las razones son otras puede resultar un duro cambio.
Yo he visto mucha gente marcharse, antes y después de todo este cambio que se ha estado implementando en el país, me he acostumbrado a saberles lejos, pero igual duelen, amigos de años, de infancia, familiares que toman otros rumbos y uno conoce de sus vidas a través de fotos o la gran maravilla que ha resultado la internet para estos casos donde el acceso a ese mundo es a través de una red social. Pero nada sustituye el abrazo, la voz cercana, la posibilidad de tomarse un cafecito o saber que se podrá compartir un cumpleaños, o alguna tristeza. Sin embargo, la vida vive despidiéndose cada día, y cada noche, cada minuto que pasa es una despedida, quizás, menos tangible y dolorosa que cuando nos toca ir a un aeropuerto a despedir un ser querido, y mucho más cuando esta decisión se  desprende de no conseguir en su país lo que como venezolanos deberíamos tener a manos llenas, oportunidades, justicia, igualdad de derechos, prosperidad, seguridad social, bienestar, entre tantas cosas que a muchos se les niega porque no se suman a un proyecto de país que no considera la diversidad y excluye de manera  inhumana a ese sector del país que termina siendo, para ellos, el peor de los delincuentes, un desertor de la patria o simplemente el peor de los traidores.
Y es así como se desunen las familias, por tratar así de garantizarle un futuro mejor a sus hijos, alguien que debe hacer maletas, porque en su país las puertas se cierran hasta para emprender un negocio propio y ser profetas en su tierra. Gente que se va, porque de nada les valió haber estudiado las carreras de más oportunidades hace un poco más de 15 años, estas hoy son simplemente papeles que engrosan un Curriculum Vitae con que fácilmente se puede limpiar el parabrisas del taxy que maneja hoy para al menos poder pagar la renta.
Este es el país de hoy, el que aún con sus riquezas y grandes posibilidades para ser próspero, ha concebido en la cabeza de muchos la gran idea que debemos hacer un sacrificio para que las nuevas generaciones, dos o tres, puedan vivir las mieles de una ideología que apenas se está gestando, como lo dijo hace día uno de sus motivadores. Un país que carece hasta de los servicios básicos y hoy se pelotean las culpas entre cartas y algún pacto con Pilatos.
Una ideología parecida a la que se ha puesto en práctica en aquella isla donde tienen más de 50 años esperando que ese sueño libertario e independentista y tan sacrificado por fin pueda rendirles frutos a esas nuevas generaciones que no han visto aún el progreso y la libertad prometida y que con tanta ingenuidad nosotros imitamos.
Este parece ser entonces el rumbo de los venezolanos, despedirnos, no solo viendo a nuestros familiares partiendo en un avión con la posibilidad de llevarse consigo muy pronto a otros afectos y porqué hasta sumarme a este reto de vivir lejos de este país que a pesar de todo, amo y huele a mí.
No es fácil escribir estas palabras cuando ese ser que se marcha es tan cercano, cuando mañana marca un nuevo rumbo para todos, no es más fácil cuando es por una decisión obligada por las circunstancias que le brinda un país que primero amenazó su estabilidad laboral y emocional y luego le quitó las posibilidades de volar por sus propios medios. Ese que también creyó en esa promesa un día pero se le convirtió en pesadilla en poco tiempo, ese que ya no soporta que alguien aún pretenda lavarle la cara a quienes le destruyeron el presente en su patria.
Este es el país que se está construyendo, el de la gente buena que tendrá que hacer país en otros lugares, que deberán sembrar banderas en otros suelos, que nos abrirán paso para que también alcemos vuelo antes de que sea una balsa lo único posible para salir de esta patria que ya no entiendo si de verdad la tenemos…
Muchos ya somos exiliados en nuestro propio país, un país desabastecido, triste y que cada día despide sueños, qué pasará cuando los que han aplaudido este sacrificio se den cuenta que también se despidieron de la familia, de los amigos, de la gente a quienes rechazaron por fomentar ideas, bellas en teoría pero tan duras para hacerlas prácticas y que resultó el sacrificio de romper con algo tan sagrado como es la unión familiar…
No podemos juzgar a los que se van, debemos ponernos en zapatos y entender que nadie está obligado a rendirse y a veces esta es una manera de seguir luchando por este país que necesita que reaccionemos y lo defendamos…