lunes, 16 de junio de 2014





Cambio de piel

Pareciera que para realizar cambios primero la vida le revuelve la historia personal a uno. Hay  tiempos donde uno quisiera cambios, positivos y determinantes que enrumben la vida a nuevos objetivos y nuevas experiencias, sin embargo, tan solo con pensarlo o desearlo nos podemos sumergir en un sinfín de recuerdos, sentimientos, miedos, actitudes y otra serie de situaciones que nos mueven el piso.

Es como si el cambio de piel que deseamos, debe doler necesariamente, como si aprender, doliera, como si avanzar, doliera. Y duele porque muchas veces estamos apegados al pasado, a lo conocido a lo vivido por muy malo que esto haya sido, y nos encontramos dándonos cabezazos con la misma pared. Pero esto, no debería ser así, pues, cuando hacemos cambios, es porque ya estamos conscientes y seguros de lo que queremos obtener, ya tenemos una meta trazada y lo anterior solo son pasos que hemos necesitado dar para alcanzarla. Es por ello que lo primero que se debe hacer es, trazar la meta, tener claros nuestros objetivos y hacer todo lo posible porque este no se desvíe del camino. 

Para vivir el presente  y hacer los cambios necesarios en pro de un futuro,      (incierto, por cierto),  debemos dejar atrás muchas maletas, muchas fotos pegadas a la pared, muchos libros y revistas, muchos papelitos guardados en cajas, mucha música que ya no oyes, muchos resentimientos, muchas cosas no aclaradas, muchas dudas, porque si lo haces retornas a un pasado que puede tener recuerdos tristes y otros hermosos pero que ya no volverán.

La vida va hacia adelante y retrocederla como lo hacíamos con aquellos cassette de música o video, lo único que hará es que volvamos a ver o a escuchar lo mismo sin poder hacer cambios, y lo único que podríamos encontrar es que ese cassette pueda estar más deteriorado o no escucharse bien y distorsionarse nuestro sentimientos sobre ello. No podemos borrar nuestra historia así como lo podríamos hacer con ese cassette, y al grabar sobre éste debemos estar prepararnos a que el sonido o el video no tenga la misma calidad y nitidez de cuando fue nuevo.

Hay historias que deben pasar a esa biblioteca de anécdotas y enseñanzas de vida, y otras ya deben pasar a un proceso de reciclaje, biodegradación y simplemente botarlas. Las vivencias no  pueden cargarse de por vida en el morral del día a día, pues muchas de ellas solo sirven para dar pasos, no para quedarse en ellas. Y ponernos a destapar ollas y cajas viejas podrían llevarnos también a descubrir cosas que pueden causar dolor o indignación, por lo que si decidimos hacerlo, y matarnos alguna duda, prepara tu corazón para cualquier cosa, inclusive, para decepcionarte.

El ser humano necesita soltar algunas historias no pretender llevar todo lo vivido en nuestro morral haciendo un peso innecesario e inútil para nuestra vida actual. Es necesario soltar, dejarse fluir pues la vida es corta e impredecible por lo que nuestro hoy lo debemos asumir con actitud positiva y alegre, para construir con bases sólidas el futuro, usando el pasado solo para tomar las herramientas valiosas y los aprendizajes que permitan crecernos como seres humanos pero no para que sean ladrillos de lo que pretendamos edificar en nuestro hoy.

Efectivamente, cambiar de piel no es fácil, a veces debemos llorar mucho, gritar, despedir objetos, canciones, fotos, costumbres, rencores y amores, pero no podemos engancharnos en lo que ya no será, en lo que fue y nos dio placer o dolor. Como dice una canción de Miguel  Ríos “Al lugar donde has sido feliz es mejor que no trates nunca de regresar”, hay que aprender a dejar el pasado en el recuerdo, y no convertirlo en  un plan de vida y preferir volver a nuestros pasos que dar nuevos por el miedo a la incertidumbre que el futuro nos produce.

Así que, cuando queremos cambios debemos estar consientes que necesitamos ser valientes y sinceros en nuestra decisión, pues implica limpiar el morral, aligerarlo de cargas, perdonar, no solo a otras personas sino a nosotros mismos, crear nuevos conceptos o filosofías de vida  tomando en cuenta lo aprendido, sacar del camino las piedras que nos harían tropezar de nuevo con ellas y sobre todo sonreír, encomendarnos a Dios o a la fuerza que nos da seguridad y fortalezas y creer con toda certeza que lo que viene será bueno. 

También es importante dar gracias por lo vivido, bendecir cada paso dado aún cuando nos haya dolido, pues esa es nuestra historia, que parte de nuestras decisiones, que fueron nuestros aciertos y nuestros fracasos pero que son las lecciones que podemos tener hoy para emprender el camino de cambios que es lo único seguro que nos da la vida, pues permanentemente cambiamos y hasta la muerte es un cambio. Así que a vivir el aquí y el ahora libres de equipaje.

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