Al propósito de los desnudos...
Ojalá pudiéramos desnudarnos todos,
despojarnos de creencias, de prejuicios, de antivalores,
de traumas y
rencores, de enfermedades, de complejos y debilidades.
Ojalá fuese fácil
desvestirnos de la ira y el resentimiento.
Todo esto implica un
rediseño del vestuario
con el que cada día enfrentamos la vida,
coser a
mano cada pieza, cada pensamiento, cada sueño, cada alegría.
No es una
tarea sencilla considerando la tendencia
de la moda actual que pareciera
empujarnos a desconocernos
y enfrentarnos como si viviéramos entre
enemigos,
ojalá aprendiera a aplaudir la blusa de aquel aunque
no me
quede bien a mi, o que alguien se pusiera mis zapatos
aunque sea por un
rato y entendiera por momentos mi pensar,
ojalá encontrara a quien
regalarle el mejor sueter que tengo
y tener la satisfacción de haberle
quitado el frío
aunque no crea en lo que yo creo.
Como dicen los
expertos, la moda no le queda bien a todos
y cada quien debe encontrar
su estilo,
ese que nos permita sentirnos bien sin desentonar con los
demás.
Pero para ello es necesario desnudar el alma,
vencer el miedo de
reconocernos imperfectos
y vestirnos con lo mejor que tenemos como seres
humanos.
Zora Fil

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