EL PAÍS QUE SOÑAMOS
Cómo sobrevive un país donde una mitad piensa que su opuesto es bruto, oportunista e ignorante y la otra mitad piensa que aquellos son enemigos, traidores y seres desligados de la realidad social.
Estamos en un punto donde si alguien dice que prefiere distanciarse de lo político le señalan y critican y si se pronuncia a favor o en contra de alguna posición política, también se gana el insulto y el descrédito. ¿cómo entonces podemos aspirar a la paz, al encuentro, a la reconciliación, cuando juzgamos perversamente a alguien que no está de un lado u otro sino que podría tener otra visión?. Nosotros los venezolanos hemos limitado nuestras opciones a dos únicas corrientes donde no cabe más nadie sino el que piense igual, pero irónicamente pedimos tolerancia, respeto a la diversidad, inclusión, entre otros.
Cuesta así pensar que saldremos de toda esta situación de enfrentamientos y hostilidad cuando nosotros mismos levantamos y limpiamos el ring de boxeo y nos colocamos los guantes y salimos "pa pelear". Entonces vemos que si Franco de Vita considera que hay que hacerse el loco para poder tener vida como artista en este país, ya es un ser indeseable que hay que romperle la cédula en la cara, sin considerar que en este manicomio de país, creo que nadie puede lanzar la primera piedra y proclamarse 100% cuerdo, ni puede decir que para salvar su puesto de trabajo, para conseguir harina pan, para tramitar un documento no ha tenido que hacerse el "loco" y aguantar ciertas incoherencias que rigen al país. Igualmente no podemos ver a ninguna actriz actuando para algún canal del estado o saludando a un viejo pana opositor que le sea contrario en ideas cuando es condenada y maltratada por sus pares y pierde toda clase de "afecto" de su gente, igual pasa cuando gobernadores y alcaldes buscan diálogo con su opuesto y entonces la condena es el salto de talanquera. ¿La idea de la paz no es precisamente llegar a un acuerdo?, entonces, ¿por qué se levanta tanto polvo cuando alguien opta por tocar esa puerta?, ¿cómo se supone entonces que la lograremos?.
Todos debemos asumir que lo que tanto criticamos es lo que ahora practicamos, ya no aceptamos al otro, ya no tenemos tolerancia ni respeto por la posición que cada quien asuma para sí, y somos incapaces de vernos en un espejo para reflexionar si merecemos el trato que tanto exigimos. Cómo entonces la Venezuela de hoy alcanzará esa paz tan luchada si no reconocemos esas diferencias, si nos tratamos como enemigos cuando se nos ocurre trarar con simple diplomacia a alguien opuesto, hasta cuando tenemos que hablar de opuestos o de límites o de diferencias en un país que necesita con urgencia unión y fraternidad, ese trabajo en equipo donde convergan ideas. De nada nos servirá el petróleo, las bondades de la naturaleza, si andamos pendiente de poner fronteras, comer casquillo y sembrar cizaña.
Estamos en un tiempo donde debemos vernos internamente, reflexionar sobre cómo nos expresamos y comportamos, cómo valoramos al otro, revisar nuestros niveles de tolerancia, respeto y solidaridad. Es necesario encontrar espacios para el perdón y la rectificación. Cuando optemos por aceptar nuestros errores, cambiar actitudes, reconocer el valor del otro y busquemos borrar las fronteras que se nos han colocado dentro de nuestro propio país, veremos entonces posible un país de progreso, para el desarrollo con calidad de vida y una población sana en sus emociones.
Ojalá que la navidad traiga la energía y la motivación para que los cambios que hagamos internamente se reflejen en el país haciendonos a todos verdaderos venezolanos.

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