CALIDAD DE VIDA DEL CARAQUEÑO
EN EL METRO
Calidad de vida, es un tema profundo y complejo pues, al final de cuentas, TODOS, merecemos calidad de vida. A veces oigo discusiones, sobre ¿quién merece un puesto en los asientos azules o preferenciales del Metro de Caracas?, son muchos foros que debaten este punto ¿a quién darle un puesto?, ¿quién tiene la preferencia?, si un niño merece un puesto, o lo merece el que tiene más canas, o la persona con discapacidad evidente, o la barriga de embarazo más grande, o es determinante la edad del niño en brazos para que se le pueda ceder el puesto.
Pero, el que tengamos que ceder un puesto, no es calidad de vida, no sé si llamarlo educación o solidaridad, o sentido común, eso es otro tema que tiene que ver con valores y también es muy complejo, pero calidad de vida es que todos podamos viajar en el tren medianamente cómodos pues TODOS merecemos el puesto, todo el que compra un ticket de Metro paga un puesto y lo lógico es que sea para sentarse. Sin embargo, sabemos que estamos superpoblados y que nuestro sistema de transporte no se da abasto para tener el privilegio de estar cómodamente sentados para trasladarnos, pero el ir apiñados, aspirando malos olores y soportando el comportamiento hostil y salvaje de algunos usuarios nos aleja mucho del concepto, "calidad de vida" que el Sistema Metro nos ofrecía en sus inicios, llegando a ser ejemplo de comportamiento y eficacia, por eso yo me pregunto, si lo logramos antes, ¿por qué ahora estamos tan lejos de ese recuerdo?.
Pero volviendo al tema de las preferencias, ¿cómo determinar quién merece ese tan ansiado puesto?, ¿Cuántas personas van silentes aguantando alguna dolencia no evidente como para no merecer que le cedan un puesto?, ¿cuántos son los señorones que por solo tener cuatro canas en la cabeza son incapaces de cederle el puesto a una mujer indistintamente de la edad, solo por educación?, ¿cuántos son los niños que están cansados, se sienten mal o tienen alguna dificultad y con la excusa de que deben aprender y ser educados son parados de mala manera por sus padres o por algún viejito intolerante que los cae a bastonazo (los he visto)?, ¿Cuántas son las mujeres que van en sus primeros meses de embarazo, con el riesgo de ser golpeadas y maltratadas en el trayecto pero la dimensión de su barriguita no le da méritos por optar por el tan peleado asiento azul?, ¿qué determina ser merecedor de un puesto, la señora que lleva al bebé en brazos no está reflejada en las señales que identifican al puesto preferencial, que son solo para ancianos, embarazadas y personas con discapacidad, pero si ese bebé es golpeado o se cae por el salvajismo de muchos usuarios podría lamentablemente lastimarse y malograrse, pues, ¿cuántos son los accidentes que tanta salvajada han ocasionado dejando lesiones graves a los usuarios incluso a niños que a veces no pueden respirar por el tumulto o son aplastados por gente que no los ve porque son pequeños?, pero para algunos, los niños no tienen porque viajar sentados.
Pues yo creo que TODOS merecemos un puesto, un sistema de transporte decente, más humano, donde nadie tenga que golpearse, ni sacrificar su comodidad por la de otros, porque TODOS merecemos calidad de vida. Nuestros ancianos, las embarazadas, las personas con discapacidad, los que vienen cansados de trabajar, a los que les duele la cabeza, al niñito que huele a recreo, a los jovencitos que andan con sus novias, entre otros, merecen un trato especial, un sistema de transporte amable, donde todos entendamos que la educación y los valores son los que pueden determinar a quien darle un puesto y no un color de asiento o una obligación normada del metro. Falta mucha consideración de los usuarios, falta mucho de valorar al otro, falta mucho de poner de nuestra parte para que todos podamos viajar sin necesidad de los golpes y los maltratos y sin que nos pongan al policía al lado para entender que debemos comportarnos y ser más humanos indistintamente de los problemas técnicos y de funcionalidad del sistema que ese es otro punto aparte para debatir.
Igual pasa en el transporte externo, ¿qué de humano puede ser, esperar por horas una camionetica haciendo largas colas por una buseta?, los episodios del Terminal Río Tuy en el centro de Caracas, de las camioneticas de Chacaíto o de las rutas de Metrobus en las horas picos hacia el este de Caracas o en su regreso, son triste para cualquier edad y sexo, que bajo una "pepa" de sol, bajo lluvia, aguantando la viveza humana que se manifiesta en las famosas "colas de los parados", donde los que menos se sientan son los que hacen la cola para eso y llevan golpes y hasta agresiones con armas blancas u otras. La historia de nuestro transporte urbano no es nueva pero ha empeorado pues Caracas cada día se llena de quienes no encuentran mejor calidad de vida en otros espacios y la buscan en esta ciudad que ya no aguanta tanta gente, igualmente estamos en una Caracas donde sus residentes son los que menos la cuidan y la visten de anarquía y violencia.
La responsabilidad de gestionar a esta ciudad es una pelota que rebota de un lado y otro pero que nunca llega a ningún lado. Y nosotros como usuarios aún no hemos aprendido a organizarnos y aprender a exigir una mejor calidad de servicio, y no se trata de protestas o huelgas, se trata de hacer valer las leyes y nuestros deberes y derechos. Así como pedimos también debemos dar, y cuidar y respetar. Transportarse en Caracas la aleja de aquella vieja frase que la describía como la Sucursal del Cielo, ahora podríamos decir que el infierno abrió varias sucursales y logró quebrar a la gran empresa de la comodidad y eficacia.
Definitivamente la calidad de vida no debería tener edad, ni sexo, ni meses de gravidez, la calidad de vida no debería tener un color preferencial, ni la cortesía o la educación debe ponerse en práctica para solo un grupo, TODOS merecemos un trato preferencial, pero tenemos que aprender a ganarnos ese privilegio. Es responsabilidad de todos hacer de Caracas y sus vías algo más amable y justa. Es mi humilde reflexión, creo que todos merecemos que tengamos un país mejor una ciudad que le brinde a jóvenes, mujeres, hombres y niños un puesto digno donde sentarse cuando vamos o venimos de estudiar, trabajar, hacer diligencias o por mera distracción. ZVFR70

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