domingo, 6 de marzo de 2016






ADICCIÓN Y FANATISMO
Una enfermedad

1.- Un fanático puede ser comparable con un adicto...cuando una droga se introduce en el cuerpo modifica el funcionamiento cerebral y dependiendo de los componentes de la sustancia y frecuencia de consumo entre otros factores, puede producir dependencia psicológica y/o física, logrando también a largo plazo, afectaciones graves de toda índole.
Un fanático consume ideas y/o productos, el planteamiento de esta idea puede tener el atractivo placentero de la droga y despertar curiosidad. Al principio el consumo se hace experimentalmente luego el mecadeo de la idea lo hace ocasional o no la vuela a consumir, pero si la droga de la idea o del producto activa el componente adictivo con la manipulación, el adoctrinamiento o con carisma y el poder que seduce, puede que consumir la idea se convierta en habitual y en una necesidad tal que lleve a la dependencia.


2- Así como algunos se enganchan a una droga otros se enganchan a una idea o un producto. El fanático o el adicto va por la vida creyendo que su doctrina o su droga los hará feliz, que no hay nada más para lograr satisfacción y la de otros por ello buscan imponer su creencia a toda costa aún irrespetando el derecho ajeno de vivir bajo su propia convicción. En principio es a voluntad el consumo pero la acción adictiva de la droga o la doctrina se hace fuerte, dominante, es la idea o la droga quien conduce y maneja cada paso de este ser que se rinde a sus pies cediéndole su voluntad. Es un pequeño monstruo alojado en la mente de personas aprovechándose de sus carencias emocionales, de sus miedos, rencores, tristeza, de su esperanza...


3- Muchos son los que se aprovechan de la condición dependiente de un adicto y/o fanático. Les venden la idea de que su valor depende de de su doctrina o de la sustancia disminuyendo su estima, los hace sumisos, desvalidos y rendidos a su fe. La idea o la sustancia modifica el comportamiento, la percepción de vida, la manera de hablar, de vestirse, de comer. Todo gira en torno a ello por eso cualquier error en la idea o contraindicación en su droga es justificable y no admite divergencias. Es simplemente, perfecta, para el fanático o el adicto. Él es su droga o su idea y estar en un sitio donde no se comparte la misma afición, produce una reacción similar a la del adicto ante la ausencia de las sustancia, el síndrome de abstinencia donde hay dolor físico y psicológico por no consumir la sustancia o por sentirse fuera de su zona de confort, con ideas contrarias los pone agresivos, sordos, y a la defensiva, capaces de no distinguir valores humanos ni de convivencia, como sea busca imponerse.


4.-Tanto el fanático como el adicto se convencen que sin su objeto de consumo su vida no tiene sentido. Su vida pasa a segundo plano, por la idea o la droga, pueden pasar hambre, degradar su dignidad a lo más bajo, la familia y los amigos dejan de ser fundamentales y pueden llegar a verse como enemigos o descartables. Cambia la mirada, el brillo de sus ojos, la piel, los valores. Hacen un gran esfuerzo por aparentar estar bien, aunque sea la arrogancia y el aire de superioridad lo que destaque. En el fondo es una máscara una pose, es luchar contra la corriente y hasta contra si mismo. Por todos estos síntomas y afecciones físicas y psicológicas, un adicto y/o un fanático sufre una enfermedad crónica, que le deteriora a sí mismo y deteriora sus relaciones. Su empeño por mantenerse a salvo con su droga y/o idea llega incluso a afectar a la sociedad entera. Un circulo vicioso y de intereses mueven sus hilos para mantener al adicto allí, a los pies del amo. Le venden placer, felicidad y/o salvación mientras nutren sus arcas a cambio de una voluntad deprimida por la enfermedad. Rehabilitar a una sociedad adicta es un trabajo duro, que requiere comenzar a sembrar valores en la raíz de esta, desde la familia, rescatar los principios de convivencia y revertir la semilla del resentimiento y lo que lleva a alguien a sentirse menos que una idea o sustancia.


5.- La familia debe reencontrarse con su objetivo que es educar desde el amor, para edificar hombres y mujeres sanos en mente y cuerpo, conscientes de sus capacidades, seres autocríticos y que se enrrumben al autodesarrollo, con una autoestima tal que no le lleve a buscar externamente lo que en sí mismo deben aprender a encontrar. Seres conscientes de sus fortalezas y virtudes para darse y darle a su entorno el retorno del amor y el aprendizaje recibido.


6.- La suma de hombres y mujeres en pleno conocimiento de su ser y de su papel en la sociedad es vital para que esta sea sana y productiva. De lo contrario abundará tierra fértil para la siembra del resentimiento, de la división, de la exclusión. Será el dolor o la rabia lo que decida en su vida y en la sociedad misma.
Es necesario rehabilitar la sociedad actual, no podemos condenar al prójimo, ni excluirlo, porque consideremos que se ha convertido en un problema, tal como se condena añ adicto y como hoy miramos al fanático. Nos guste o no forman parte de una sociedad donde lo común es la diversidad y donde encontraremos conflictos por resolver. Toca entender que el adicto o el fanático es consecuencia de las carencias de su entorno, de la falta de amor, de la falta de oportunidades,de una calidad de vida disminuida.


7.- La aferración a la idea o a la droga, es un miedo a perder la seguridad que la idea lo la sustancia les provee aunque la realidad, muchas veces miserable y destructiva le pise los talones, esto puede suceder ante cualquier visión que se haga radical o extrema, una posición que busque imponerse a toda costa. Desintoxicar a la sociedad será un proceso complejo pues la adicción de algunos afecta a todos, y dejará secuelas. Pasarán generaciones para que ya la huella de sociedades enfermas solo sea historia y aprendizaje. Aún hay camino por recorrer lo bueno es que ya hay quienes han admitido su adicción eso es un gran paso para sanar...

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