sábado, 15 de marzo de 2014

¿Ser o no ser? 

En la Venezuela actual vivimos etiquetados, basta que digamos algo que haga referencia a alguna tendencia y "ya eres" esto o aquello. Hace días di a una conocida mi número de teléfono, por alguna emergencia ya que saldría de viaje. A mi regreso sentí una actitud extraña conmigo, me pregunté que podía haberle pasado pues si es poco lo que compartimos y el teléfono fue una eventualidad, nada transcendental.

Yo tenía mi Whatsapp desactivado por problemas de software de mi celular y lo pude reparar hace poco, lo configuré y me provocó colocar un ávatar con la bandera de Venezuela y un cuatro sobre ella, de comentario solo coloqué que estaba recuperando mis números de contacto porque los había perdido todos. 
Cuando me encuentro con la persona y veo el cambio yo no atinaba a darme cuenta que mi ávatar le pudo hacer ruido ya que pude constatar por la indumentaria que llevaba puesta que tenía una tendencia política distinta a la mía y que seguramente al restablecerse mi Whatsapp esta bandera, que es de todos pudo dejar entre dicho las diferencias de pensamiento.

Vale analizar cuanto nos dejamos influenciar por esto, hoy me tratas bien mientras no sepas de mi tendencia y si la sabes puede que me convierta en ángel o en demonio, no vale de nada mi buen trato, mi educación o actitudes hacia la persona, mi comportamiento, simpatía o carisma, no vale nada mi persona, solo vale como pienso en lo político. Nuestra definición de ser humano vale el color o los colores que defendamos, y pensar que yo simplemente coloqué una bandera que es la misma para todos los venezolanos, y que estoy segura que todos queremos ver al país viviendo en paz, prosperidad y la valoremos como la gran nación que debería ser.

Cansa vivir en las trincheras de la división, esa que se gestó desde los que procuran el poder sin importarles el malestar que proveen al pueblo, lastimosamente encontró tierra fértil para que germinara el odio y el resentimiento de ambos lados. Este video que vinculo en mi escrito, "La reflexión de Héctor Manrique en ChataingTV", http://youtu.be/70Hq1i3lq5o me hizo entender todo esto claramente, y me pareció excelente, por lo que publico esta reflexión. Estamos etiquetados, vivimos desde un estigma donde no nos valoramos como personas sino como seres políticos y la vida es más que eso, es familia, son amores, en la música, el arte, la pintura, la naturaleza, los amigos, la comida, la calle de al frente, una discusión sabrosa entre contrarios de equipo, el chalequeo que siempre en jocosidad puede generar nuevos amigos, comerse una buena arepa después de una rumba a las 3 de la mañana y tantos momentos hermosos que compartía el venezolano y que parece ya imposible, pues, hasta organizar un cumpleaños u otro evento en familia puede resultar una pesadilla cuando en ella hay bandos extremistas o intolerantes. 

La política, como la hemos llevado nos encasilla de una manera enfermiza, nos seguirá dividiendo aún cuando no exista el discurso oficial o partidista, es una semilla que dio frutos y que solo nosotros podemos arrancar de raíz. No esperemos que los que nos dividieron se sienten a dialogar y a buscar ese punto de encuentro donde nos quitemos las etiquetas y los miles de descalificativos que nos lanzamos unos a otros. Hacer de este país un espacio donde las diferencias puedan convivir sin agredirse, bajo el respeto y el reconocimiento de nosotros como seres humanos únicos y plurales, depende de nosotros, de nadie más...




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